jueves, 18 de junio de 2015

Alabado seas. Claves de la Encíclica ecológica del Papa

Que la tierra no se convierta en un montón de escombros.


El Papa describe su encíclica "Alabado seas” como un documento dramático y alegre. En ella pide a los cristianos que dejen de mirar hacia otro lado ante las heridas del planeta y que lo cuiden como a la propia madre. 

1. MIRAR LA REALIDAD CON SINCERIDAD
Describe de un modo bastante realista lo que la inmensa mayoría de expertos ya sabe: 

- la contaminación que provoca muertes prematuras; 

- el calentamiento global, que va de la mano del crecimiento del nivel del mar y de eventos meteorológicos extremos; 
- cada vez menos personas con acceso a agua potable y segura; 
- desaparecen especies vegetales y animales necesarios para la alimentación y la cura de enfermedades. 
Se trata procesos causados o al menos favorecidos por el hombre.

2. DEPREDADORES
El Papa dice que no se trata de un problema ecológico sino un problema ético. Denuncia las agresiones al medio ambiente de algunas empresas que hacen en países menos desarrollados actividades que no pueden hacer en sus propios países.  Es lo que está ocurriendo en la Amazonia.

3. DESINTERÉS
Lamenta que muchos esfuerzos para salvar el planeta mueren por la falta de interés de personas normales. 
Denuncia actitudes que van desde la negación del problema hasta la indiferencia, o de la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas.
Con los cristianos es más duro. Les pide una "conversión ecológica” para "vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios”, algo que no es ni opcional ni secundario.

4. COHERENCIA
Pide coherencia a los activistas ecologistas, para no caer en contradicciones: "Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza”, escribe.

5. CONTEMPLAR EL MUNDO
La encíclica abre horizontes y dice que al ser un problema ético, la solución pasa por el corazón del ser humano: propone mirar la belleza de la naturaleza con estupor, para no comportarse como consumidores o explotadores de recursos naturales, que se guían por el interés inmediato. 
FRANCISCO: "Quiero llamar a la responsabilidad, a partir de la misión que Dios entregó al hombre en la Creación: cultivar y custodiar el jardín en el que nos puso”. 

6. LA SOLUCIÓN DEPENDE DE TI
"La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo”, escribe el Papa. Por eso, propone cambiar estilos de vida a través de pequeños gestos cotidianos: 
- reciclar papel, 
- diferenciar las basuras, 
- o ponerse un jersey en vez de aumentar la calefacción. 
Aunque algunos piensan que el Papa podría estar equivocado en su diagnóstico, parece más prudente verlo como la última oportunidad de que el planeta no se convierta, como él dice, en un montón de escombros. 

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